sábado, 16 de noviembre de 2013

Volver a la sencillez de Jesús - Aulus Argollo

                             

Durante un período en el que estuve leyendo sobre diversos temas que tienen que ver con la vida de la Iglesia, tuve una especie de amonestación de Dios para que no siguiera adelante. En esos días tuve un sueño: estábamos en un especie de salón auditorio, y Jesús estaba allí presente hablándonos. Y tuve un sentir muy fuerte: Jesús es la llave, es el secreto. No lo son los muchos apuntes y enseñanzas.

Después de esto, comencé a leer mucho sobre la historia de la Iglesia, y quedé impactado al ver estas primeras comunidades que tenían un corazón ferviente para Jesús. Ellos fueron fuertes en la predicación, y dieron su vida por Cristo.
Vi su entrega y su gran amor por Dios, y comencé a estudiar sobre ellos.
Al mirar el testimonio de estos hermanos, observé un común denominador entre ellos: había una interpretación literal de los mandamientos de Jesús; tomaban sus palabras al pie de la letra.

Con el advenimiento de los teólogos, las cosas comenzaron a complicarse, pues ellos insertaron muchas interpretaciones confusas de las Escrituras.

 Un ejemplo bíblico: Moisés y Josué:
La ley le fue entregada a Moisés. Terminado su ministerio, Josué tiene la responsabilidad de releerla sin añadidos. Muchos años después, en la oscuridad de Israel, Josías la encuentra, y con sólo leerla procede a un arrepentimiento profundo.

 Un ejemplo negativo: los fariseos:
  Con sus múltiples interpretaciones, confundieron el contenido simple de las Escrituras. Jesús los confronta y censura fuertemente, diciendo:
  ¡Ay de vosotros, intérpretes de la ley! porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis. (Lucas 11:52)

En ese contexto religioso, Jesús comienza su ministerio y busca a hombres sencillos que se encuentren libres de estos paradigmas y contaminaciones. Solo así podía enseñarles.

 La Iglesia del primer siglo vivió el sermón con toda sencillez e intensidad, no había comunicación escrita, todo era catequesis verbal, pero aun así fueron santos y militantes. La separación del mundo de los hermanos del primer siglo fue tremenda

 Tengo la convicción de que la unidad de la iglesia de Cristo en la Tierra será el resultado de regresar con fuerza, sencillez y arrepentimiento a la Palabra de Dios.

El problema con los teólogos.
Les cito unas frases de Lutero, quien se supone que regresó a las Escrituras, pero escribió una gran cantidad de libros con interpretaciones particulares sobre ellas.

Lutero y los judíos.
 “Primero, sus sinagogas o iglesias deben quemarse… En segundo, sus casas deben asimismo ser derribadas y destruidas… En tercer lugar, deben ser privados de sus libros de oraciones y Talmudes en los que enseñan tanta idolatría, mentiras, maldiciones y blasfemias. En cuarto lugar, sus rabinos deben tener prohibido, bajo pena de muerte, enseñar jamás… La furia de Dios contra ellos es tan grande que están cada vez peor… Para resumirlo, estimados príncipes y nobles que tenéis judíos entre vuestras posesiones, si mi consejo no os es suficiente, buscad otro mejor para que vosotros, y todos nosotros seamos libres de esta insoportable carga diabólica”. (Lutero, "Sobre los judíos y sus mentiras").

  “¿Quién les impide a los judíos volver a Judea? Nadie… Les proveeremos todas las provisiones para el viaje, para vernos por fin libres de ese repulsivo gusano. Para nosotros, ellos son una grave carga, la calamidad de nuestra existencia. Son una peste enclavada en nuestras tierras”. (Lutero, obra citada).

 Esto dijo un hombre con una Biblia en la mano, la cual nos ordena amar a nuestros enemigos.

 Una interpretación de las Escrituras que ha separado a Jesús de su palabra; muchos adoran su persona pero desatienden sus mandamientos.

  La Reforma promulgó la libre interpretación de las Escrituras, pero quien salía de la enseñanza del Dr. Lutero, moría.

 Podríamos comparar a los teólogos con magos: "nada por aquí, nada por allá... "pero aparecen las enseñanzas diversas como por arte de magia.

  "Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo:
 ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan.
  Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente.
   Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte, ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición.
   Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo:
 Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí.
 Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres."
                                                                                                        Mt. 15:1-9 (Mr. 7. 1- 23)

Argumentos espirituales para invalidar la palabra de Dios.
La palabra ofrenda aquí es la palabra Corbán que el Señor usó hablando a aquellos judíos que
no honraron a sus padres. Básicamente lo que esos judíos decían a sus padres era “cualquier cosa
con la que te puedas beneficiar de mi: mi propiedad, mi ingreso, es Corbán, esto es, dedicado
a Dios y no te lo puedo dar”. Este era un juramento que acostumbraban hacer para no ayudar a los
padres. Hacían juramentos dedicando todo a Dios, y por lo tanto podían alegar que no tenían nada
para ayudar y de ese modo no tenían obligación para tal apoyo hacia sus padres

Hoy en la Iglesia existen muchos cristianos que son paganos, porque al igual que los idólatras adoran a Dios pero siguen en sus propios caminos; adoran a Jesús pero no conocen sus mandamientos.

                Jesús es para ellos sólo un objeto de adoración.

  ¡Tengamos cuidado que nuestra adoración a Cristo no sea sólo una contemplación mística! También existe una contemplación que es práctica, que tiene que ver con el amor a sus mandamientos.

  Mientras las corrientes de pensamiento se multiplican, y se amontonan maestros (teólogos), Jesús pide la exclusividad.

  "Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos." (Mt. 23:8-9)

Reseña de una experiencia de M. Moraes:

  "La mayor clase de Hermenéutica que yo tuve en mi vida, la más contundente instrucción de cómo tratar con la palabra de Dios, fue en Salvador, en un retiro abierto de pastores. En ese retiro estaba Jorge Himitian y un pastor se acercó para hablar con él. Este pastor estaba separado y casado con otra mujer y yo pude presenciar esa conversación entre este hombre y Jorge Himitian.
  "El hombre le preguntó a Jorge: “-Hermano ¿que cree Ud. en cuanto a ese asunto de divorcio y recasamiento?”. Jorge abrió en Lucas 16:18 y le leyó: “-Yo creo esto, que todo aquel que deja a su mujer y se casa con otra comete adulterio contra ella y aquel que se casa con la repudiada comete adulterio también”. Hasta ahí iba todo bien, pero el hombre le dijo: “-Está bien, pero ¿cuál es su interpretación de ese versículo?”. Entonces Jorge le respondió: “-Bueno hermano, yo voy a dar mi interpretación de este versículo. Mi interpretación es que todo hombre que deja a su mujer y se casa con otra comete adulterio y el que se casa con la repudiada también comete adulterio”. El pastor, ya nervioso y confuso, replicó: “-NO, yo no le pedí que me lea otra vez el versículo. Yo lo que quiero saber es cuál es su interpretación del texto”. Y Jorge le dijo: “-Ah bueno, discúlpeme. Yo le voy a dar entonces mi interpretación del pasaje. Todo hombre que deja a su mujer y se casa con otra comete adulterio y el que se casa con la repudiada también comete adulterio”.
  "Yo, al ver esa situación me gozaba y agradecía Dios por lo que estaba viendo. Fue una gran enseñanza para mí. "


El Padre le da exclusividad al Hijo:

"Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd." (Mateo 17:5)

El Sermón del Monte fue el material de catequesis que la Iglesia usó por siglos. Jesús termina su exposición hablando de los dos cimientos, de alguna manera estableciendo el fundamento de la conducta regular de un discípulo.


 "Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca." (Mateo 7:24; Lc. 6.46- 49)



La adoración verdadera:

  "Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra". (Luc. 10:39)

  Cuando María está frente a Jesús, no está en una adoración mística, sino que está oyendo sus palabras. Quienes oyeron atentamente sus palabras, fueron tocados por una fe transformadora.

   "Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió;
y el que me ve, ve al que me envió.
  Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.
  Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.
  El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.
  Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he  de decir, y de lo que he de hablar.
  Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho." ( Juan 12:44-50)

  Jesús dice: "¿Quién me ama?" En sus últimas horas, como en una especie de resumen nos dice así:
"El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama;y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.  Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo? Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió." (Jn. 14:21-24)

 Tenemos que leer los Evangelios y poner como prioridad lo que Jesús puso como prioridad.
Acerca del Sermón del Monte, quisiera enfatizar:
*¿Estamos escuchando lo que Jesús nos dice acerca del fundamento?

*La profunda espiritualidad que se desprende de sus enseñanzas, el servicio, el amor, la humildad. Tenemos la necesidad de catequizar a los hermanos con los mandamientos dados en el Sermón del Monte.

*Cuando hablamos de la separación del mundo, ¿entendemos lo que Jesús nos dice? La Iglesia del primer siglo no tuvo muchos de los problemas que tenemos hoy en día; ellos se santificaron y fueron criticados por eso.

¿Porqué Juan escribió su evangelio?

  "Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro.  Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre." (Jn. 20:30-31)

  La historia de Cristo tiene que seguir siendo leída y contada de manera constante. Porque sin darnos cuenta podemos volvernos paulinos, teniendo el foco más puesto en los escritos apostólicos que en las palabras de Jesús.

El mismo apóstol Pablo nos sugiere que sea la palabra de Cristo la que llene nuestra mente y corazón:

"La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales." (Col. 3:16)

Cuando esta historia es relatada le da un firme anclaje a la fe del hombre.
En nuestros encuentros debería haber mucha más centralidad sobre Cristo y su historia, sus palabras.

¿Por qué se escribió el evangelio de Lucas?
 "Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo, para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido." ( Lc. 1:1-4)

Tenemos que tener cuidado con los pensamiento teológicos que colonizan nuestra mente y solapadamente nos debilitan. Limpiemos nuestra mente, no solo de los teólogos agustinianos, sino también de los teólogos de la Reforma.

 Los movimientos que estudié antes y después de Lutero, anabaptistas, valdenses, moravos, puritanos, cuando estos hermanos leyeron la Biblia y la obedecieron con sencillez, terminaron viviendo en comunidades que querían vivir lo que Jesús enseñó, constituyeron una hermandad en amor que hablaron claramente al mundo.

 Su energía no estaba puesta en entender, sino en vivir, en practicar.

 Hay una enorme diferencia con muchos grandes pensadores que le robaron a la cristiandad la fuerza de la verdad en su pureza.

 "Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales. Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento;" (1Ti 6:3-6)

Un aporte de Manuel Rocha

  "Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo." (2 Co. 11:3)

  Pienso que muchas veces somos engañados y perdemos la sencillez de Jesús, y sin darnos cuenta estamos diluyendo las enseñanzas de Jesús en medio de nuestras explicaciones.

Diluimos la fuerza del sabor de Jesús, como quien diluye el gusto de una bebida deliciosa.

Creo que las cosas que necesitamos para el tiempo del fin, no las vamos a hallar en nuestros baúles de muchos apuntes. Como Mario dice: Jesús es suficiente.

Necesitamos una reeducación alimentaria. Quien de Él come, tiene vida.

   "¡Ojalá me toleraseis un poco de locura! Sí, toleradme.
  Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo.
  Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.
   Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis; y pienso que en nada he sido inferior a aquellos grandes apóstoles."
                                                                                                                                  (2Co 11:1-5)
Mario Fagundes:
Cuidado con ser engañados con otro espíritu, un espíritu que no revele verdaderamente a Jesús.

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