lunes, 15 de julio de 2013

La voz profética - Angel negro


A desarrollar este tema de la voz profética, no voy a hablar de un ministerio específico, sino de la necesidad de que esta voz profética este presente en toda la comunidad.

Por momentos hablare del ministerio profético en particular, en otros en el ministerio apostólico, también del pastoral, como asimismo acerca de la voz profética en toda la vida de la comunidad.

El énfasis que quiero poner, es que fluya la voz profética en toda actividad a través de toda la iglesia.

A través de toda la historia del pueblo de Dios, el ministerio profético ha sido muy destacado y particular, se manifestó este ministerio, siempre al pueblo en nombre de Dios y ese mensaje fue un desafío a los hombres.
Es a través de los profetas del antiguo testamento que llegamos a conocer con más exactitud las condiciones sociales, políticas y religiosas de Israel, hay además rasgos distintivos del carácter de Dios que sólo podemos conocer por el ministerio profético, por ejemplo hay muchas situaciones que hoy nos toca vivir que son similares a las que enfrentaron los profetas del antiguo testamento.
Al escudriñar la actuación de ellos con respecto a las mismas, encontramos el pensamiento de Dios permitiéndonos conocer con más profundidades carácter del Padre.
El carisma del profeta es la palabra de Dios, su ministerio es dar a conocer la voluntad del Señor, los profetas trazaron las líneas y pusieron el cimiento del pueblo. Todo evento de gran trascendencia en el pueblo de Dios fue precedido y acompañado del ministerio profético, en Amos 3:7 dice: porque no hará nada Jehová el señor sin que revele sus secretos a sus siervos los profetas.

Siempre hubo una voz profética en medio del pueblo de Dios, antes de que sucedieran los acontecimientos ellos lo veía. Y lo comunicaban, pero no fueron sólo visionarios, sino que acompañaron al pueblo y fueron parte de su suerte, del mismo modos que Jeremías quien además de profetizar fue parte de la suerte de su pueblo y sufrió juntamente con ellos.
Tenemos el cazo de Daniel que profetizo en el mismo cautiverio, Hageo profetizo, vivió y disfruto de la gloria de la restauración del pueblo de Dios.

Fue el profetismo lo que mantuvo viva la llama de la espiritualidad en la casa de Dios y vez tras vez hicieron volver el corazón de los hombres al Señor. En medio de la decadencia siempre hubo una antorcha profética que estaba ardiendo, en Amos 4:12 dice: prepárate para venir al encuentro de tu Dios, este era el llamamiento de estos profetas a volver a los caminos del Señor.
El ministerio profético como ningún otro marco en el pueblo de Dios ciertos rasgos, como por ejemplo: valor, convicción, fe, desapego por lo pasajero y transitorio, audacia, el no temer hacer el ridículo,saber escuchar a Dios, ser fieles a la palabra recibida, y aún tener como cosa de menor estima la pérdida de la integridad física por amor al Señor, y por fidelidad al mensaje recibido. No eran sólo una voz, una prédica, sino que todo su estilo de vida los acompañaba, la vida de ellos hablaba en forma tan fuerte que dejaba marcas en el pueblo del Señor.
No fueron hombres que se me movieron por ambicionar puestos políticos o religiosos, la fuerzas que los movilizaban a actuar de la manera que lo hicieron era el llamamiento que recibieron y la palabra que ardía en sus corazones y no podían callar.

Quien puede callar cuando la palabra arde en el corazón, esta fue la fuerza motriz que los impulso a actuar y no claudicar, estos hombres tenían una palabra del cielo en su alma.


Tener palabra de Dios en nuestro corazón no es un lujo, es una necesidad, todo aquel que se llame ministro del Señor no puede tener en poco que la palabra de Dios este ardiendo en su alma.
Ahora bien, Israel se había convertido en una nación, se les había dado leyes y el pueblo se había comprometido una vida de obediencia a Dios y sus mandamientos, el sistema de culto que había establecido en Israel, recordaba constantemente de su dependencia del perdón y la misericordia de Dios. Los sacrificios tenían como fin proveer un medio acercamiento a Dios, y de encontrar perdón cuando alguno había caído en transgresión, pero hubo tiempo cuando llegaron a ser sustitutos de una vida de obediencia y se convirtieron en meras técnicas rituales " para mantener contento a Dios" y tranquila la conciencia. Fueron los profetas los que fustigaron duramente, una y otra vez al pueblo para que volvieran el corazón a Dios.

Dios hablo vez tras vez a través de los profetas, en algunos momentos llegaron a decir al pueblo :vuestros sacrificios me son abominación, no quiero sacrificios; pues llegaron a ser sustitutos de una vida de obediencia a Dios, el error de entender que con sólo llevar algunos sacrificios al templo ya era suficiente, desgraciadamente esto ocurrió vez tras vez.

El culto al Señor o la reunión tradicional, muchas veces se convirtieron en sustitutos de una vida de obediencia a Dios, con ir a tal o cual reunión, o a tal o cual iglesia se tranquilizaba la conciencia, y Dios tuvo que levantar profetas en medio de su pueblo para tocar la conciencia del pueblo de Dios a la vida e obediencia que El había reclamado.
Dios los escogía de diferentes niveles de vida, algunos fueron reacios al llamado divino, especialmente cuando se enteraron el mensaje que tenían que comunicar, como en el caso de Jeremías, de igual modo en el caso de Jonas, se escapó, no quería saber nada, hasta se revelaron . Jeremías llega a decir a Dios que no quiere hablar la palabra de Dios, pero esta palabra que esta en el, es como un fuego que esta metido en sus huesos, (quiso sufrirlo y acallar esa voz pero no pudo), algunos fueron muy ilustrados como Isaías, otros boyeros como Amos. 10.17

Para revelar su voluntad normalmente Dios uso profetas, desde los días de Enoc, pasando por Noé, Abrám, Moisés, hasta Juan el Bautista el último de los profetas del antiguo pacto, es a traves de estos hombres que Dios dio a conocer su voluntad, estos hombres tuvieron una revelación parcial, aunque vieron lo por venir y lo saludaron de lejos, Juan Bautista introdujo a Cristo: la plenitud de palabra, Jesucristo el gran profeta, la palabra viviente que revelo al Padre a los hombres, y fue Cristo (la palabra) quien: dijo el que me ha visto a mi ha visto al Padre. Con Jesucristo comieza una nueva era, el velo del templo se rompe y el Padre da a conocer los misterios que tenia ocultos desde hace siglos. Los profetas que Dios levanta en esta nueva dispensación de su gracia ya no tienen que usar figuras extrañas para hablar al pueblo, se ha hecho la luz, ya que la luz vino a los hombres.

Dios se da a conocer a los hombres tal cual es, sin estar detrás del velo, la voz profética se hace oír y la iglesia se edifica. Los profetas pasan a estar integrados plenamente en la vida de la comunidad desde sus cimientos, la epístola de los Efesios nos dice que somos edificados sobre el fundamento de apóstoles profetas, llegan a ser parte el edificio. Si embargó a lo largo de los siglos la iglesia se desvió de la verdad, muchos de los que tuvieron palabra profética no hablaron por temor, se aburguesaron o sus bocas fueron cerradas, pero Dios siempre despertó el espíritu profético para volver a sus pueblo al fundamento y restaurar todas las cosas como al principio.

Hoy más que nunca la iglesia necesita un despertar profético, sólo un verdadero ministerio profético lograra hacer salir a la iglesia de su estado de postración, de su confusión  denominacional, de sus arcaicas y enquistadas tradiciones, de sus interpretaciones tan particulares y hasta a veces absurdas, de sus reuniones sin gloria y de sus ministros sin unción.

Conversando con un pastor Bautista hace algunos días, el me decía: lo que la iglesia necesita son profetas ¿dónde están los profetas?, me agrado escuchar de un hermano que esta dentro de todo un esquema sienta la necesidad de escuchar la voz profética.
Así cómo el pueblo reúne alrededor de sus pastores, lo que reúne  a los hermanos son sus líderes,  del mismo modo lo que reúne los pastores se nuclear alrededor de una voz profética, y al hablar de una voz profética no me refiero a una persona en particular, sino a un espíritu profético, a una revelación profética, a un estilo profético, es en torno a esto que se nuclear los líderes.

La iglesia se achata cuando no tiene unción profética, vive al ras de la tierra, no ve más allá, sino sólo que tiene delante, pierde flexibilidad y por el contrario se refugia en una estructura monolítica donde vive a la defensiva.

La renovación de la iglesia en todo el mundo ha venido de un soberano mover del espíritu santo de Dios, es el quien ha ungido a santos varones con una voz profética, por medio de estos vasos los hermanos han recibido gran luz y estos están amando más la luz que las tinieblas, son días de restauración, el Señor de la iglesia esta restaurando la llama profética en su casa, aleluya.

Los cinco puntos que señalo:
1) La historia del pueblo de Dios giro alrededor de la voz profética. A través de todo el desarrollo de las escrituras siempre vamos a encontrar u a voz profética como centró de todo lo que Dios esta haciendo.
2) Todo evento de gran trascendencia estuvo precedido por una palabra profética.
3) Los hombres con una voz profética acompañaron siempre la suerte del pueblo, tanto sea en gloria como en derrota,   vivieron, sufrieron o sises gozaron con la suerte del pueblo.
4) La llama profética mantuvo viva la llama de la espiritualidad en el pueblo, o les amonesto a volver a Dios.
5) ¡Cuanta necesidad hay en la iglesia hoy de un mover profético!
La necesidad profética en el ministerio pastoral:

1Co 12:28 Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros,(C) luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.

Ef. 4:11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,

Hch. 13: 1-2 Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo. 2 Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.


Esd 6:14 Y los ancianos de los judíos edificaban y prosperaban, conforme a la profecía del profeta Hageo y de Zacarías hijo de Iddo. Edificaron, pues, y terminaron, por orden del Dios de Israel, y por mandato de Ciro, de Darío, y de Artajerjes rey de Persia.

Este último texto señala que prosperaban conforme a la palabra profética, allí había ancianos, también reyes, era un trabajo de equipo alrededor de la palabra y voluntad de Dios. No se trabajaba alrededor de planes que se había hecho, sino conforme a la palabra de Dios. Nadie puede hacer una obra eficaz a solas, tarde o temprano todos nos daremos cuenta que nos necesitamos.

En Antioquia había profetas y maestros, estos ministraba juntos, en este lugar parecería que había profetas de rasgos muy definidos, no en todos los casos se da que hay profetas en forma tan definida como los que había en Antioquia, pero los más importante no sí los hay o no como allí, sino si hay unción profética.

Tiene gran importancia el ministerio profético, no en todos los casos se da que hay ministerio profético, pero si es necesario que halla unción profética. Que todo ministro de Dios actúe bajo la unción profética, que todo pastor trabaje bajo la unción profética, que la comunidad viva bajo la unción profética, este es el deseo de Dios para todo su pueblo.

El pastoreado no es completo sino hay gracia profética que acompañe.
Nm. 16:9 ¿Os es poco que el Dios de Israel os haya apartado de la congregación de Israel, acercándoos a él para que ministréis en el servicio del tabernáculo de Jehová, y estéis delante de la congregación para ministrarles,
Señalo la importancia del ministerio que hemos recibido del Señor, este capitula que relata la rebelión de Core, Moisés habla con ellos, pongamos atención a la pregunta que les hace Moisés:
Les es poco? ¿Es poco lo que Dios ha hecho con nosotros?

No sólo nos salvo y nos hizo parte de su pueblo, sino que estando en su casa nos aparto para que le sirvamos delante de su presencia, nos aparto para que carguemos con vidas, con familias, con hombres y mujeres para los llevemos al altar de Dios y los presentemos.
Nadie tenga en poco su ministerio, pues es un trabajo santo el que Dios nos ha dado. Dios ha tocado nuestras vidas para que estemos en su casa. 26.51
Aunque tenemos la unción de Dios, no siempre actuamos bajo ella, no siempre nos movemos bajo esta unción.

El pastor y su necesidad de unción profética.

Quiero señalara algunos de los problemas del pastor para entender la necesidad de guía profética.

Uno de los problemas es el humanismo, creo en forma muy personal que lo que más dañó a la iglesia hoy es el humanismo, el peor de los ismos, pues es los más parecido al cristianismo, tiene manto de piedad y apela a la razón y a los sentimientos.

La cosas más parecidas son las más peligrosas, las que mejor pueden engañar, dicen  que el peor enemigo del comunismo no es el capitalismo, sino el socialismo por su parecido.

Hay muchas congregaciones y grupos que no cayeron en grandes herejías, leen la Biblia, creen en la inspiración divina e las Escrituras, pero cayeron en un activismo humano improductivo, que no santificare al pueblo ni tampoco hace la obra de Dios, la gente vive como quiere, hace lo que se le da la gana, y allí pasan los días creyendo que están haciendo la voluntad de Dios, activismo estéril.

Todo pastor es pastor porque tiene corazón de pastor, parece un trabalenguas pero es la verdad. Sino tiene el corazón de pastor se buscará otra cosa.
Es en ese corazón compasivo por la gente donde se mezcla la compasión humana y la compasión de Cristo ,y todos en mayor o en menor medida tenemos problemas en esta área, hay a veces una mezcla de humanismo y sentimentalismo que puede dañar la vida el pastor u obrero, no le lleva a hacer la obra de Dios.

El humanismo para la mente es más bueno que Dios, imaginese una pareja treinta años juntos,  ¡que locura pedirle que se separen! ¿En qué cabeza cabe?, esta pobre mujer se casó con un tranfuga y ahora esta limitada para formar una familia, es inhumano pedirle algo así, y la verdad no es humano, es mandato divino.

El universalizo se pregunta: ¿ puede un Dios bueno mandar a tanta gente al infierno? Al final Dios en un arranque de bondad nos perdona a todos.
Para mente el humanismo se constituye en más bondadoso que Dios mismo.

El humanismo se opone a Dios.
Las presiones de la gente sobre el pastor, la impotencia frente a situaciones difíciles, los pecados de los hermanos y el querer ayudar a todos, la insistente demanda de muchos, el teléfono, el timbre, la presión de la l conciencia, el llorar lo los que lloran de una manera casi constante.


Todo esto puede llegar a producir ciertos conflictos interiores donde no se discierne entre lo humano y lo divino, aveces se actúa más como un buen consejero que como un ministro de Dios, las relaciones cordiales y la amistad suplantan las relaciones espirituales y esto es muy humano.

El bisturí pierde su filo y la palabra de autoridad no es ni luz ni martillo, a esta altura uno puede moverse más por las necesidades que por las prioridades y el que menos se da cuenta de esto es el mismos pastor, su activismo le engaña.

El problema de no saber decir que no frente a la presión y la insistencia, y estas presiones mucha veces van en detrimento de la atención familiar.
La familia, la esposa, los hijos, los hermanos, la necesidad .y llega el momento en que uno esta corriendo de aquí para allá, descuidando y perdiendo de vista las prioridades.

Todo pastor u obrero verdaderamente comprometido siente esa fuerte presión sobre su propia vida.
Como resultado de todo esto, los problema domésticos termina oscureciendo la visión.

Hag. :1 En el año segundo del rey Darío, en el mes sexto, en el primer día del mes, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, diciendo:

2 Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: Este pueblo dice: No ha llegado aún el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada. 3 Entonces vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo:4 ¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta?

Entre el primer versículo y el ultimo pasado 3 semanas y 3 días, para Sorobabel, Josué y el pueblo, no era tiempo de reedificaren templo.

Para ellos era tiempo de correr tras las necesidades, de vivienda, trabajo, comida y ropa, de distintas necesidades en un momento en de gran escaces.

Hag 1:6 Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto.

Actividad sin productividad, mucho activismo a y trabajo con muy poco fruto y resultado.
¿El porque? yo lo disipo dice el Señor: Hag 1:9 Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y yo lo disiparé en un soplo. ¿Por qué? dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa. 

Luego hay un llamado a la reflexión: meditad en vuestros caminos.

Actividad sin dirección profética ha sino el  modus operandi de la iglesia por siglos, por mucho tiempo la iglesia se ha movido y actuado de esta manera.
El profeta Hageo no dice que todas esas cosas sean pecado, sino que el orden de preocupación no era el correcto. Hay una ausencia de claridad en las prioridades establecidas, por alertar el ordeños de Dios el dice: yo lo disipo, yo mando la sequía.

Muchas veces la falta de bendición sobre ciertas área en nuestra vida es el resultado de haber alterado el orden de prioridades establecido por Dios.
Sino establecemos prioridades la obra se estanca, distraernos en pequeñeces de la marcha que otros pueden hacer con la misma o quizá mayor gracia, al final todo estanca.

Pablo cuando escribe su carta a los romanos les dice: quiero ir a vosotros, cuando vaya a España pasare por allí, pues no tengo más campo en estas regiones. ¿Cómo es esto? ¿No tenes más a quien predicar en toda la región?
La respuesta de Pablo habría sido: aquí ya hice lo que hacer. Aquí ya hay obreros y ancianos establecidos en cada lugar, ahora le toca a ellos.
Lo que Hageo hace con su ministerio profético es estableces bien la prioridades para alcanzar los objetivos señalado.

Tengamos cuidado con las cosas que nos desvian, a veces parecen inocentes como lo puede ser un libro que leemos, o un mensaje que escuchamos por ahí, pero que nos desvia de aquellas prioridades establecidas por Dios, Jesús puso su rostro como un pedernal y fue a Jerusalén, el tenía una meta, un objetivo y no se desvió de allí.

Alguien podría acusarle de inmisericorde por no atender el ruego de la mujer sirofenicia, el le responde que no es bueno sacarle el pan a los hijos y dárselo a los perrillos, esta es una palabra dura para algunos, pero el estaba enfocado en aquello que le fue dado para hacer, y fue firme y decidido para hacer esa obra, te cuidado tu corazón y sentimiento nos pueden engañar.

El otro problema que nos puede ocurrir es la resignación, uno bajá la guarda y contempla algunas metas como inalcanzables.

Veo a algunos predicar de algunos temas con gran vehemencia, pero luego en la práctica ya se han resignado.
Muchos salieron con gran fuerza pero quedaron en el camino con un sensación de fracaso, salieron a conquistar un imperio pero se comparan un pequeño terreno.
Cuando entres en el espíritu de resignación, lee hebreos 11, la crónica de varones que no se resignaron, y nosotros estamos aquí porque otros antes que nosotros no se resignaron, quizá con luchas y problemas, necesidades y resignaciones siguieron adelante porque vieron más allá.
Y si aún  o podemos alcanzar esa visión, nos proyectamos con gran fe para otros lo alcancen, hemos visto algo que nos hace marchar hacia adelante y plantamos algo quizá para que otros lo cosechen.

La necesidad de visión profética, este ministerio mantiene viva la visión y da los ajuste necesarios para seguir con paso firme hacia los objetivos.
El ministerio profético ve más allá, las escrituras declara que un pueblo sin visión perece.
En profeta es el hombre del magullo, ve un poco más lejos que otros. Ve los peligros antes que los demás, ve también la mano de Dios, no hay nada más penoso que un fuerte sin mangrullo, y una iglesia sin palabra profética.

El atalaya ve tanto los peligros, como el auxilio que viene.

Es triste ver una iglesia si n esta defensa, Pablo pudo decir: yo se que después de mi partida..., el estaba viendo cosas que podrían suceder, advirtiendo los cuidados que tenían que tener los obispos de la iglesia, ve los peligros que enfrentarían, lo mismo hace Moisés antes de entregarle el mando a Josué.
Pero así como ve más lejos el peligro, también como Eliseo puede ver alrededor la ayuda celestial.
Hoy la iglesia tiene gran necesidad de hombres que puedan ver más allá.

El profeta como hombre que ve más allá, alerta de peligros, corrige desviaciones, provee los ajustes necesarios para seguir con paso firme hacia los objetivos.

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